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No al aborto

No al Aborto

¿Sabes cuál es el lugar más inseguro de la Argentina?...
el vientre materno.

Se estima que por año mueren en la Argentina cerca de 500.000 bebés abortados. Mientras que, en igual período de tiempo, nacen aproximadamente 750.000 bebés. Eso significa que 4 de cada 10 bebés por nacer, están condenados a muerte desde el momento de su concepción. Una auténtica tragedia nacional!!

Sobre el total de 500.000 abortos, en aproximadamente 100 casos (según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación), además de la víctima, es decir, el bebé inocente, también muere la madre.

Los que están a favor de la legalización lo hacen con el convencimiento de que, con la legalización, disminuirá la mortalidad materna.

Esa es una falsa solución. Si el aborto es la causa de 100 muertes de mujeres por año y de 500.000 niños por nacer, lo razonable no es fomentar el aborto, sino prevenirlo.

Primero hay que hacer prevención de “embarazos no deseados” y, en caso de producirse el embarazo, hay que prevenir el aborto ¿Cómo? Con educación sexual, contención a las madres, adopción, etc.

También argumentan, los que están a favor de la legalización, que la criminalización del aborto viola el “derecho a decidir” de la mujer. Con este inconsistente argumento ignoran el “derecho a decidir” de la mujer por nacer que, mientras su corazón lata, debe presumirse que decide vivir. En segundo lugar, olvidan que los derechos tienen jerarquías y que, por sobre el “derecho a decidir” de la madre, está el “Derecho a la Vida”, primer y fundamental Derecho Humano: el niño por nacer es un ser humano y, como tal, su vida –como la vida de cualquier ser humano- debe ser respetada y protegida. Los derechos de la madre acaban donde comienzan los derechos de su hijo, aunque él se encuentre momentáneamente dentro de su vientre.

Para concluir, hacemos nuestras las palabras de Juan Pablo II:
“Es cierto que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia, sino porque se quisieran preservar algunos bienes importantes, como la propia salud o un nivel de vida digno para los demás miembros de la familia. A veces se temen para el que ha de nacer tales condiciones de existencia que hacen pensar que para él lo mejor sería no nacer. Sin embargo, estas y otras razones semejantes, aun siendo graves y dramáticas, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente”.

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Marcelo Caponio 2011 - Legislador - La Renovación - Primero la Vida - San Miguel de Tucumán - Argentina
- Diseñado en Comunicar -